martes, 24 de noviembre de 2009

Un any enrera

1 comentario:

pepe dijo...

Hace un año, hace dos, hace un puñado de semanas...nadie se imaginaba que nuestra LOLA no estaría con nosotros, lo cual nos sirve de lección y acicate para poder saborear cada instante que la vida nos regala con los nuestros.
Ahora duele mucho. Costará restañar y dulcificar mínimamente la herida del corazón, pero ¡Ánimo Agustí, que tú te lo mereces todo!
Un beso y emocionado abrazo, Pepe