
En contra de mi costumbre, hoy te escribo en castellano, sé que no te importa.
Ha pasado un año, 365 días y 365 noches, que han sido peores, un largo año aunque para mí ha pasado muy rápido te sigo viendo como si fuese el último día, sigues en casa en todos y cada uno de los detalles de nuestra casa y sobre todo dentro de mí, sigo con la duda de si se podría haber hecho algo más de lo que hicimos y la rabia me corroe por dentro, la rabia que siento contra mí mismo, pues ya sabes que soy incapaz de aborrecer a nadie, pero contra mi ya es otra cosa, te echo tanto de menos que el dolor que siento es insoportable, casi doy gracias de que te fueses tu antes que yo, pues no concibo que pudieses sufrir lo que estoy sufriendo en este momento por tu ausencia, la angustia de te ausencia sigue acechándome en cada momento y en cada rincón de la casa, se me van las horas muertas en la noche retrasando el momento de acostarme para no subir solo a nuestra habitación, por otro lado, tengo los sentimientos enfrentados, de gratitud por haberte conocido y haber compartido mi vida más de treinta años, (quieras o no fuiste el amor de mi vida, y sé que he sido el tuyo) y por otra parte la rabia y el resentimiento contra el destino que truncó todos nuestros sueños de envejecer juntos, con dignidad y en mutua compañía. Te sigo llorando, aunque tú me dejases escrito que no lo hiciese y por las tardes, cuando vuelvo a casa, me paro junto al magnolio esperando respuestas a unas preguntas que no la tienen y que jamás serán contestadas.
Te sigo queriendo con toda mi alma (ya ves un ateo hablando de almas) y con todo mi entendimiento, cuando me falta el coraje para hacer algo pienso ¿qué habrías hecho tu? Y entonces tiro para adelante.
Poema que me regaló una amiga:
Yo tan sólo estoy al otro lado.
Yo soy yo, vosotros sois vosotros.
Lo que he sido para vosotros lo seré siempre.
Llamadme por mi nombre, con el que siempre me habéis nombrado.
Llamadme como siempre lo habéis hecho:
No uséis un tono distinto, ni solemne, ni triste.
Continuad riendo de lo que nos reíamos juntos.
Rezad, sonreíd, pensad en mí.
Que mi nombre sea pronunciado en nuestra casa,
Como siempre se ha hecho sin énfasis ni angustia
La vida significa lo que siempre ha sido,
El hilo no se ha roto.
¿Por qué estar fuera de vuestro pensamiento,
Simplemente porque estoy fuera de vuestra vida?
Yo no estoy lejos,
Estoy al otro lado del camino.
Charles Peguy