jueves, 4 de febrero de 2010

EL MAGNOLIO, LOLA

Agustí:
Acabo de ver las fotos del magnolio. Aunque Lola estaba fuera de toda parafernalia, a buen seguro que este acto sencillo y cargado de emoción y simbolismo le hubiese encantado. Creo que ha sido el mejor homenaje que se le podía rendir.
Devolverla a la tierra de donde todos somos originarios y tributarios, responde a la idea cosmológica que Lola tenía de lo que le rodeaba. Sus cenizas se irán fundiendo lentamente con los minerales nutritivos de la tierra, y alimentará con los restos de su existencia terrenal a otro ser vivo que fructificará en unas hermosas flores, por las que ella sentía pasión.
Enterrar, echar una palada de tierra sobre las cenizas no significa apartarla de nuestro recuerdo visible. El magnolio con sus flores magníficas serán y seguirán siendo una señal , de recuerdo, de amor y de plenitud de vida. Todo un testamento para los que seguimos vivos.
Un emotivo y sentido beso, Lola, Agustí y Amanda
Pepe

1 comentario:

Agustí dijo...

Esa es la intención final de todo acto, que sirva para recordar mas y mejor si es posible a la persona a quien va dirigido. Un abrazo de oso